La noción de teatro coreográfico fue desarrollada por Enrique Pardo y es la designación que mejor refleja la complejidad de su trabajo - relacionado, pero distinto, de corrientes contemporáneas como danza teatro, teatro físico y corporal, teatro de imágenes, teatro no-narrativo, performance art, etc.
Las propuestas de Enrique ofrecen una las síntesis más exigentes de hoy en día hacia le incorporación no solo de movimiento, danza, música, voz y canto, pero sobre todo del TEXT0 hablado, que ha sido excluido por demasiados creadores contemporáneos, influenciados en ello por la danza, y ofreciendo espectáculos únicamente visuales y musicales.
Enrique es de los que considera que el lenguaje es el mayor logro de la humanidad y, sin embargo el también entro en rebelion contra el modelo "clásico" del teatro, con su excesiva dependencia en el discurso, el diálogo y la necesidad de narración. Su trabajo ofrece herramientas filosóficas y técnicas para enfrentar este dilema, para que cada artista pueda encontrar su voz y su elocuencia escénica.
Enrique colabora con artistas de orígenes, de edades y de estéticas muy distintas - cada uno con su aporte propio. Este es especialmente el caso con la danza, y con las dramaturgias que propone, basadas en composiciones de conjunto, en tramas gestuales, en poéticas no-narrativas. Por otro lado también cuestiona el silencio de la danza y su relación con la voz y la música.
El teatro coreográfico, aunque similar a otras formulaciones, como danza-teatro, teatro corporal, teatro físico, teatro de imagen, se diferencia de éstos en su modo de sintetizar movimiento, voz y lenguaje, dándole especial importancia al valor de la palabra, pero sin que esta se coloque en posición de dominar la imagen teatral, sin que la puesta en escena sea solo una ilustración del texto.
Se trata de una poética muy rigurosa en la cual la coreografía va en contra de la libertad emocional del actor: gracias a la exigencia coreográfica se rompe el ligamen exclusivo de identificación con el texto. Esta limitación anti-ilustrativa es fuente de emoción trágica, donde la voz - y solo la voz, ya que estamos en un esquema trágico - es libre de expresar toda la emoción de tal contra-dicción.
El trabajo se puede comparar con la practica del piano, pero un piano a tres manos, ya que implica un entrenamiento en paralelo de la voz, del lenguaje y del movimiento: cómo combinarlos y especialmente cómo desasociarlos.
La noción de coreografía se refiere ante todo a la "grafía del coro": a los gestos, motivos y diseños relacionales entre los miembros de un grupo. No requiere necesariamente una maestría especializada en danza o en movimiento. Tampoco se limita a un estilo de gestualidad. Busca mas bien las implicaciones del saber "hacer un gesto", la cualidad narrativa de una iniciativa, la manifestación de una motivación sicológica o mítica.
Resumiendo: Estallar y diseminar el contenido de los textos por redes gestuales; el lenguaje pierde su papel dominante y se convierte en cómplice de la imagen. Se trabaja la paradoja en vez de la ilustración : versiones, subversiones, incluso perversiones, se suceden en un juego de disociaciones. Imágenes complejas, en las que la voz cosecha la emoción.
Puntos importantes